Resumen de lo publicado:
Nuestro enigmático personaje, LB, se apartó casi totalmente de la sociedad instalándose en una remota región de la Patagonia Argentina. En el lugar convive con su perro Abel, su gata Eva y con los gélidos vientos sureños. Digo "casi" pues aun mantiene contacto a través de e-mail con un reducido círculo de amigos y con su ex pareja, lazo que esta atado por la mentira de un "retiro espiritual" en Nepal.
Pero su retiro no parece un mero capricho, oh no; pues en el lugar instaló un laboratorio donde las CEPAs son el eje de la cuestión al parecer.
Esta presentación es prematura. En el informe anterior dijo que el próximo escrito sería cuando sacara las CEPAs de la incubadora (día 14 del experimento).
Ahora sí, les dejo el informe 3.
Día siete del experimento.
Ubicación aproximada: 400km al Sureste de la Laguna de Agnia, provincia de Chubut, Patagonia Argentina.
Reporte del día:
En el informe anterior mencioné que las CEPAs serian sacadas de la incubadora doce días después de su colocación. Pues bien, esto no ha cambiado, las muestras siguen germinando sin cambios en el ambiente. Sin embargo, el medidor láser ha detectado el primer crecimiento diametral de las CEPAs, que de ahora en más serán individualizadas según la siguiente denominación:
- CEPA A: 100+5 micras de diámetro.
- CEPA B: 100+5 micras de diámetro
- CEPA C: 95+5 micras de diámetro
- CEPA D: 100+5 micras de diámetro
- CEPA E: 150+5 micras de diámetro
Según mis cálculos (ver anexo 2.I) con los que predije una desviación de entre 30 a 40 micras con respecto al valor teórico de 100 micras para el tiempo trascurrido (recordar que el crecimiento de una CEPA sigue una ley de Arrenius respecto al tiempo), un 60% de precisión está dentro de parámetros tolerados.
Es una incógnita el error de un 50% en el cálculo de la CEPA E. He calibrado el medidor láser y medido varias veces solo para obtener el mismo resultado y el registro de temperaturas de cada tubo de ensayo no muestra ninguna variación respecto a los 37°C fijados.
Hoy se cumple un mes desde que vine a este páramo desolado y ya siento el cansancio. Hay momentos en que la cantidad de tareas me abruma pues, no solo debo dedicarme a mi empresa (a la cual destino la mayor parte del tiempo), sino también al mantenimiento del laboratorio y debo estar alerta de cualquier anomalía que pudiese acontecer para que sea registrada y de ser necesario, corregida. Cualquier cambio es trascendental y puede ser irreversible, hay que tener en cuenta que estas son las únicas CEPAs en el mundo, las demás fueron destruidas en un arrebato irracional por catedráticos pusilánimes.
A todo esto debo sumar las tareas hogareñas: cocina, aseo y cuidado de la huerta.
Necesito un ayudante, pero el hecho de ser un fugitivo, complica la búsqueda laboral.
Hay días en los que solo duermo 5 horas, pues las noches las dedico al estudio. Reviso apuntes, libros, CD's, en busca de datos, notas o cualquier otra cosa que me pudiese ser útil. Pero es vano; ya leí una y otra vez miles de mega bytes de información en distintos formatos y no encontré nada nuevo, nada. No queda otra cosa que relajarse, no tiene sentido buscar "el pelo al huevo".
He decidido que, si no aparece ningún indicador relevante de aquí hasta que finalice la incubación, no torturaré más a mis sesos y en estos días sacaré provecho de la situación: dedicaré mis tiempos libres a mis mascotas, a mi violín y a probar la cosecha de Cannabis.
Hay algo que me preocupa, ¿hasta cuánto podré seguir con la mentira de mi "retiro espiritual"?, si bien mi contacto es semanal, dedico mis minutos de reflexión diarios en pensar que decirles sobre mi estadía.
¿Qué haces?, ¿qué comes?, ¿sabes tibetano?, ¿pasas frío?, etcétera, etcétera, las preguntas típicas. Pero ninguno sabe que estoy siendo buscado por los financistas del Popol-Vuh, ¿los habrán contactado?. Es obvio que si.
El Popol-Vuh es un grupo de científicos formado por 5 genetistas (6 antes de mi deserción) y 2 biólogos, todos profesionales argentinos, y está apadrinada por entusiastas de la ciencia que aportan fondos (a escondidas de los ojos miopes del las universidades) para algunos proyectos científicos secretos. No está de más decir que la creación de las CEPAs requirió de un suntuoso flujo de fondos y era la cúspide de los esfuerzos de todos los involucrados en el proyecto.
Los financistas no son otra cosa que empresarios (nacionales y algunos extranjeros) que decidieron tener su versión de las aventuras económicas que tuvieron mercaderes y duques del pasado, que asistían alguna expedición a tierras y mares lejanos con el objetivo de dejar su impronta "desinteresadamente" en la lista de avances de la humanidad.
Pero hay algo que no comprendieron los nuevos aventureros de la ciencia; que si bien el proyecto CEPA marcará un antes y un después en la historia de todas las ramas del conocimiento de la humanidad (de tener éxito), es una investigación sumamente lenta; y que luego de décadas de desarrollo se marque cómo hito trascendental el crecimiento a nivel nanoscópico en el diámetro de una maraña de proteínas, es un avance poco alentador, más cuando los riesgos mediáticos y flujos económicos son grandes.
¿Quiénes podrían impresionarse con un logro tan insignificante?, ¿cómo podrían alardear los frutos de su generosidad frente a gente que traducen un éxito en un fastuoso imperio de bienes materiales?.
No, no pienso dejar participar en la creación a lo más vulgar de la burguesía, y con ello, me refiero también a mis ex-colegas.
Por eso los dejé, para salvar las CEPAs de estas masas flácidas que exudan miedo al darse cuenta de lo que son capaces de hacer si se lo proponen, lo ven y no lo toleran, ¡oh! ¡y se decían llamar hombres de ciencia!, ellos, que por la irracionalidad de unos idiotas querían abandonar el proyecto. No vieron verdaderamente lo que tenían en sus manos, sino, hubieran hecho lo que yo.
De esto dependía el futuro, del dinero y del miedo.
Aquí, no hay lugar para factores tan corrientes.
LB.
Fin del informe N°3
En el informe anterior mencioné que las CEPAs serian sacadas de la incubadora doce días después de su colocación. Pues bien, esto no ha cambiado, las muestras siguen germinando sin cambios en el ambiente. Sin embargo, el medidor láser ha detectado el primer crecimiento diametral de las CEPAs, que de ahora en más serán individualizadas según la siguiente denominación:
- CEPA A: 100+5 micras de diámetro.
- CEPA B: 100+5 micras de diámetro
- CEPA C: 95+5 micras de diámetro
- CEPA D: 100+5 micras de diámetro
- CEPA E: 150+5 micras de diámetro
Según mis cálculos (ver anexo 2.I) con los que predije una desviación de entre 30 a 40 micras con respecto al valor teórico de 100 micras para el tiempo trascurrido (recordar que el crecimiento de una CEPA sigue una ley de Arrenius respecto al tiempo), un 60% de precisión está dentro de parámetros tolerados.
Es una incógnita el error de un 50% en el cálculo de la CEPA E. He calibrado el medidor láser y medido varias veces solo para obtener el mismo resultado y el registro de temperaturas de cada tubo de ensayo no muestra ninguna variación respecto a los 37°C fijados.
Hoy se cumple un mes desde que vine a este páramo desolado y ya siento el cansancio. Hay momentos en que la cantidad de tareas me abruma pues, no solo debo dedicarme a mi empresa (a la cual destino la mayor parte del tiempo), sino también al mantenimiento del laboratorio y debo estar alerta de cualquier anomalía que pudiese acontecer para que sea registrada y de ser necesario, corregida. Cualquier cambio es trascendental y puede ser irreversible, hay que tener en cuenta que estas son las únicas CEPAs en el mundo, las demás fueron destruidas en un arrebato irracional por catedráticos pusilánimes.
A todo esto debo sumar las tareas hogareñas: cocina, aseo y cuidado de la huerta.
Necesito un ayudante, pero el hecho de ser un fugitivo, complica la búsqueda laboral.
Hay días en los que solo duermo 5 horas, pues las noches las dedico al estudio. Reviso apuntes, libros, CD's, en busca de datos, notas o cualquier otra cosa que me pudiese ser útil. Pero es vano; ya leí una y otra vez miles de mega bytes de información en distintos formatos y no encontré nada nuevo, nada. No queda otra cosa que relajarse, no tiene sentido buscar "el pelo al huevo".
He decidido que, si no aparece ningún indicador relevante de aquí hasta que finalice la incubación, no torturaré más a mis sesos y en estos días sacaré provecho de la situación: dedicaré mis tiempos libres a mis mascotas, a mi violín y a probar la cosecha de Cannabis.
Hay algo que me preocupa, ¿hasta cuánto podré seguir con la mentira de mi "retiro espiritual"?, si bien mi contacto es semanal, dedico mis minutos de reflexión diarios en pensar que decirles sobre mi estadía.
¿Qué haces?, ¿qué comes?, ¿sabes tibetano?, ¿pasas frío?, etcétera, etcétera, las preguntas típicas. Pero ninguno sabe que estoy siendo buscado por los financistas del Popol-Vuh, ¿los habrán contactado?. Es obvio que si.
El Popol-Vuh es un grupo de científicos formado por 5 genetistas (6 antes de mi deserción) y 2 biólogos, todos profesionales argentinos, y está apadrinada por entusiastas de la ciencia que aportan fondos (a escondidas de los ojos miopes del las universidades) para algunos proyectos científicos secretos. No está de más decir que la creación de las CEPAs requirió de un suntuoso flujo de fondos y era la cúspide de los esfuerzos de todos los involucrados en el proyecto.
Los financistas no son otra cosa que empresarios (nacionales y algunos extranjeros) que decidieron tener su versión de las aventuras económicas que tuvieron mercaderes y duques del pasado, que asistían alguna expedición a tierras y mares lejanos con el objetivo de dejar su impronta "desinteresadamente" en la lista de avances de la humanidad.
Pero hay algo que no comprendieron los nuevos aventureros de la ciencia; que si bien el proyecto CEPA marcará un antes y un después en la historia de todas las ramas del conocimiento de la humanidad (de tener éxito), es una investigación sumamente lenta; y que luego de décadas de desarrollo se marque cómo hito trascendental el crecimiento a nivel nanoscópico en el diámetro de una maraña de proteínas, es un avance poco alentador, más cuando los riesgos mediáticos y flujos económicos son grandes.
¿Quiénes podrían impresionarse con un logro tan insignificante?, ¿cómo podrían alardear los frutos de su generosidad frente a gente que traducen un éxito en un fastuoso imperio de bienes materiales?.
No, no pienso dejar participar en la creación a lo más vulgar de la burguesía, y con ello, me refiero también a mis ex-colegas.
Por eso los dejé, para salvar las CEPAs de estas masas flácidas que exudan miedo al darse cuenta de lo que son capaces de hacer si se lo proponen, lo ven y no lo toleran, ¡oh! ¡y se decían llamar hombres de ciencia!, ellos, que por la irracionalidad de unos idiotas querían abandonar el proyecto. No vieron verdaderamente lo que tenían en sus manos, sino, hubieran hecho lo que yo.
De esto dependía el futuro, del dinero y del miedo.
Aquí, no hay lugar para factores tan corrientes.
LB.
Fin del informe N°3